Cuando el ápice es extremadamente amplio, el riesgo de que el propio MTA se extruya hacia el periápice aumenta considerablemente. En estos casos se recomienda colocar antes una matriz interna reabsorbible que sirva de barrera, permitiendo condensar el MTA con seguridad sin sobrepasar el foramen apical (Lemon, 1992; Khatavkar y Hegde, 2010; Magro et al, 2017). Un estudio más reciente que comparó el uso de MTA solo frente a MTA con esponja de colágeno no encontró diferencias estadísticamente significativas en la curación a los 12 meses, aunque sus autores igual recomiendan la matriz por sus resultados clínicos favorables (Tek y Keskin, 2021).
Este fue el caso de un paciente de 30 años con antecedente de traumatismo dental, con un calibre apical que sobrepasaba una lima #140 de la tercera serie —un ápice extremadamente abierto. Tras la irrigación, se dejó hidróxido de calcio como medicación intraconducto durante una semana. Luego se colocó una matriz de colágeno (Hemostop) en el tercio apical, y sobre ella se condensó el MTA, sellando finalmente con gutapercha.
Como vimos en la entrada anterior, no todos los ápices abiertos necesitan una matriz — la decisión depende del calibre apical y del riesgo real de extrusión. Aquí, por la magnitud del caso, sí fue la opción más segura.